Hola a todos =)
Bueno, hoy estaría de luna de miel en Auckland (?). Capítulo aparte. Así que es un buen aliciente concentrarme en escribir.
Como dije antes, muchas veces pensé en tener un blog y escribir sobre mis viajes y experiencias; ahora que lo tengo, me empiezo a marear. Quiero hablar de todo, de todos los lugares... entonces entro en confusión y no sé por dónde empezar. Creo que una vez que aparecieron los blogs de viaje, ése fue mi primer inconveniente: por dónde empezar.
En el post anterior comencé a hablar de lo que para mí implica ser viajero; de no confundir el creerse viajero por sólo llegar a lugares emblemáticas, exóticos, o lejanos. Sino, simplemente, trasladarse a lugares nuevos, -cerca o lejos-, y poder empaparte de nuevas impresiones. Así es como elegí en el post anterior, hablar de mi país.
Hoy, y para poner un orden a todos estos relatos, decidí que voy a ir comentando de atrás para adelante mis viajes.
Si bien en marzo (antes del inicio de la cuarentena en Argentina), me escapé unos días al sur, voy a remontarme a mi último viaje en avión al exterior: Europa del este, junio 2019.
Voy a contarles de mi último viaje a Europa, donde decidí conocer los países del este, muchos de ellos integrantes de lo que fue la Ex Yugoslavia. Hoy voy a hablarles de la "Eurofea", en realidad, un término que acuñamos con mi novio durante el viaje con algo de gracia, dados algunos cuantos aspectos en particular que diferencian a esta zona de la Europa que todos ven en las fotos: La prolija, la romántica, la turística. La Europa de la que voy a hablarles hoy no está exenta de encantos que me hacen pensar en volver alguna vez; pero dista mucho, a mi humilde criterio, de considerarse "primer mundo".
Quisiera comenzar contando algo que quizás no todos saben, o suponen: Europa tiene partes muy pobres. Europa tiene marginados, lugares subdesarrollados, tiene inmigración ilegal, necesidades, problemas. Europa no es, como nos cuentan a nosotros los latinos, un bloque considerado un "todo primermundista". Entre ellos se evitan, se discriminan, en particular, con los países de Europa del este, muchos de los cuales aún luchan por ser considerados parte de la Unión Europea. Esto es parte de las conclusiones que he sacado a lo largo de mis viajes. ¿En qué me baso? De los 45 países que conforman el continente europeo, he pasado por 37 de ellos. Podríamos entrar en la detallada discusión de si Kosovo es o no un país (para mí lo es, ya hablaré sobre él), si Rusia es euroasiática o no, etc., etc., etc. Lo que quiero decir es que anduve bastante por Europa los últimos 10 años, como para poder hablar de sus fortalezas y sus debilidades... por supuesto, bajo mi humilde opinión.
¿Por qué elegí Europa del Este? La pregunta sería al revés, ¿Por qué no?
Le sobra historia, tiene playas, seguramente es menos visitada que los lugares más famosos de Europa (París, Londres, Roma, etc.). Yo ya había tenido en 2017 un primer contacto con esta zona, cuando pasé por Rumania y Bulgaria (un día hablaré de ellas 😍), y esta zona tenía un encanto infame para mí, y juré volver por más. No me arrepiento:
Ohrid, Macedonia Mostar, Bosnia y Herzegovina
Es así como recorrimos en auto los países de Albania, Macedonia, Kosovo, Serbia, Montenegro, Bosnia y Herzegovina.
Primer mito que quiero derribar: Se puede perfectamente alquilar un auto, y pagando una oblea de 50 euros, se puede recorrer toda esta zona sin inconvenientes. Sucede que, salvo Croacia, en la zona ninguno de estos países es miembro de la Unión Europea. Con lo cual, todo la información que pudimos recabar sobre manejarse libremente por las rutas, era confusa y muy poco clara. También leímos sobre el estado abandónico de los caminos, sobre todo en Albania, de sus rutas destruidas y sinuosas: Bueno, sinuosas sí lo son, y en algunos logares las máximas de velocidad son bajas, pero salvo eso, no tuvimos ningún percance, y lejos estuvieron de parecernos intransitables... Sólo hay que animarse 😄
Entrando a Albania por ruta desde Montenegro
Claramente entiendo los reparos de mucha gente, al manejarse por lugares desconocidos; pero aquí va mi primer recomendación universal a todo viajero que pase por este blog: Alquilen siempre un auto, donde puedan, siempre que puedan. Eso les dará la libertad de moverse y adaptar el viaje en cuanto al tiempo y la distancia que más se ajuste a sus expectativas o a su itinerario, porque existen algunos lugares, -como estos países-, donde los buses son de terror, o no funcionan en los horarios que dicen hacerlo, o la frecuencia cambia y la información no es pública, etc. Nosotros hemos alquilado autos en circunstancias inverosímiles, donde jamás nos hubiéramos imaginado que podríamos hacerlo (en Sri Lanka, por ejemplo, en 2018, alquilamos un auto de "confianza", a un buen hombre, y se lo dejamos en el aeropuerto 😂), y las experiencias siempre han sido más que satisfactorias. No teman a las señales a los límites, a los policías. Con la licencia de conducir Internacional, que los argentinos tramitamos en el A.C.A, sobra para manejar en cualquier país actualmente.
Volviendo al itinerario que quiero comenzar a contarles, en este post hablaré de la generalidad de éstos países, y de la "Eurofea": más allá de hacerlo gracioso, estos países como dije están queriendo pertenecer a la UE y se encuentran con muchas trabas. Algunos, como Kosovo (además de todos los problemas que tiene individualmente con su independencia), ya manejan el euro como moneda oficial, de manera de propender al comercio y al turismo. Pero los demás, aún manejan sus dinares, kunas, marcos, lekes, lo cual hace al cambio difícil de seguir, aunque todos confluyen en un denominador común: Son países muy baratos para el turista, a comparación de las grandes capitales europeas. Alojarse, comer, pasear, andar, es significativamente más económico que otros lugares, lo cual también lo hace bastante tentador a cualquier bolsillo.
Ferias en el viejo Sarajevo
Caminos por las montañas de Serbia
En estos lugares, como Albania, por ejemplo, que será mi primer objetivo en este blog, encontrarán una mística muy parecida a nuestros años 90´, todavía el chofer de un colectivo fuma mientras maneja, la gente fuma dentro de los shoppings y estapacios cerrados. Los Mc donalds son iguales a los que veíamos en el centro de Buenos Aires cuando éramos chicos: con los amigos de Ronald. En Serbia encontramos un video club, en la Ciudad de Nis; un video club con VHS. Es en serio. Y teléfonos públicos vigentes.
Por las calles de Nis, Serbia.
Ni hablar todavía, lugares como Sarajevo, donde los bombardeos del año 1992 todavía siguen latentes en una ciudad herida por el sitio más largo de la historia mundial, -del que también ya hablaré-, y los agujeros en la piedra te producen escalofríos.
Contrastes de Sarajevo, Capital de Bosnia y Herzegovina.
Los túneles de la guerra
Antes de llegar a Skopje, la capital de Macedonia, que ha sido reconstruida en 2002 con millones y millones de euros, haciéndola un casco neomoderno y vanguardista, mientras alejándote de la urbe, todavía la gente vive en prácticamente chozas. A mí ya me habían impactado las afueras de Bugaria, en 2017, cuando me tomé un tren y me alejé tres horas de la capital, y me encontré con campo, campesinos, y muchísima miseria. Lo mismo que Podgorica, una ciudad común y necesitada que luego del 2006 amaneció debiendo ser la capital de un nuevo país: Montenegro, cuando logró independizarse de Serbia.
Podgorica, Capital de Montenegro
La increíble Capital de Macedonia del Norte, Skopje
a 350km de Podgorica en auto.
Esta zona, la ex Yugoslavia, fue atravesada por guerras y conflictos que aún no se han cerrado del tomo (de hecho Serbia sigue reclamando a Kosovo como parte de su territorio, y Kosovo desde 2002 se considera un país independiente), y no nos dejaron pasar en la frontera Serbia y nos mandaron por el camino de vuelta.... (capítulo aparte).
Lugares espectaculares por las rutas de Kosovo
Lo cierto es que esta zona, cuando no tuvo guerra, tuvo lunáticos en el poder, como el gran Enver Hoxha, un tirano albanés del que ya les contaré, que empobreció a la población, llenó Albania de búnkeres, y restringió sus libertades individuales, o bien, tiene conflictos religiosos entre musulmanes y cristianos no los dejan avanzar para asemejarse a sus vecinos europeos del oeste; de hecho en Tirana, capital de Albania, están construyendo la mezquita más grande de los Balcanes, cuyo emplazamiento en el centro de la ciudad marcó una tendencia del país y no estuvo exenta de polémica.
Se preguntarán entonces, ¿Por qué visitar estos lugares?
No he dicho, de ningún modo, que no valieran la pena. Adentrarse en Europa del Este tiene encantos muy particulares y no carentes de aventura, sorpresa, y algo de incredulidad. Es un boleto hacia la historia, hacia las ruinas (¿Sabías que Albania tiene muchas ruinas griegas?), hacia búnkeres, playas, montañas, castillos y fortalezas. Contrastes, autos nuevos y viejos, granjas, shoppings, centros de esquí, lagos, iglesias antiquísimas. Con muy poca gente, con amabilidad hacia el turista, con lugares poco asfixiados por gente para descubrir, lagos impertérritos... Con silencios y atardeceres, con aromas y especias.... café bosnio (de los mejores del mundo), narguile, y precios muy accesibles.
¿No te alquilarías un auto y darías una vuelta?
Yo después de recordar todo esto, estoy pensando en volver 😀😀😀
Para la próxima, hablaré de estos países en particular, empezando por Albania, tierra de ruinas, playas y búnkeres ...💭💗
Los búnkeres de Albania...
¡Gracias por leer! Nos vemos la próxima,







































