sábado, 23 de enero de 2021

¿Qué llevamos cuando nos vamos?

Hola! Bienvenidos todos. Bienvenido 2021. Ojalá este año nos traigas un manto de normalidad a nosotros los viajeros; al mundo entero.... normalidad, o nueva normalidad, vacunas, soluciones, etc. Queremos volver a viajar, queremos volver a vivir plenamente.
En lo que a mí respecta, ¿Qué puedo decir? Hace mucho que no viajo, y eso me hace pensar en mis viajes pasados, en la suerte que tal vez tuve, en el tiempo invertido, y me alegra todo lo que me animé a hacer y a descubrir por el mundo, mientras existió esa posibilidad...

Así, mientras espero que el mundo (y las fronteras), se abran nuevamente a mis ojos, es que pienso en viajar... y eso me trae aparejado la idea ineludible de los preliminares.

Hoy vamos a charlar un poco sobre el equipaje, sí, ese eterno dilema que nos hace sufrir, cuando se supone que nos vamos... ¡de vacaciones! ¿Qué nos pasa, entonces, cuando tenemos que irnos, desprendernos un poco de todo, para relajarse, olvidarnos, descansar... que de repente queremos llevarnos TODO?

Hoy te cuento cómo llegué, después de muchos años y de muchos viajes, a mejorar en el armado de mi equipaje y lograr irme casi dos meses de viaje, así:



¿Por dónde empezar?
Luego de muchos países y de viajes por el interior del país, del avenimiento de las "low cost" y sus formas de obligarnos a llevar menos cosas a todos lados, comprendí con el correr de los años que nunca jamás usé la mayoría de las cosas que llevé. Y a medida que pasan los años no entiendo cómo podía llevar tantas cosas inútiles.

Armar la valija siempre fue... algo que prefería hacer con mucha, mucha antelación. La primera sensación es que todo es importante, que todo nos hará falta... primer error.

La historia de mi vida  😂😂😂
Bulgaria (2017)

Cuando digo que todo es importante, es literal 😁😻

 


¿A ustedes también les pasa? ¿Sus animales se dan cuenta que se van? 
¿Reconocen bolsos y valijas como signo de partida?
Los míos sí, y las reacciones están a la vista...

Lo admito: Comencé a viajar, por supuesto, llevándome de todo: de todo para un finde, de todo para una semana, de todo para un mes, y así.


Con el paso del tiempo y la práctica, entendí que no debía llevar aquéllas cosas que no pudiera cargar, y comencé a prometerme llevar pocas cosas... fracasé, o no lo entendí lo suficientemente bien al principio 😂.

Aldana, en épocas donde "todo era necesario llevar"
Londres (2015)


Finalmente cuando creo que lo logré, entendí que era presa de otras complicaciones durante el viaje que agravaron mi equipaje: las compras. Llegar a lugares lejanos donde el tipo de cambio es favorable, conlleva generalmente el impulso de comenzar a comprar desde el día uno. 

Aldana, capítulo mil...
Miami (2017)


Luego entendí, también, que debía tratar de comprar al final; y que eso debía ser algo a tener en cuenta cuando armara el itinerario... sea en auto, a pie, o en avión, cargar con muchas cosas desde el principio nunca es recomendable, ya sea por el clima, las distancias, lo frágil, etc. Y dejar comprar, para algunos como yo, no es una opción 😂

¿Cómo llegamos a un punto intermedio? Tal vez estas reflexiones nos ayuden un poco:

La primera regla es: No llevar más de lo que podamos cargar. Comencemos el viaje ligeros, por si la valija se llena. 
Si la valija/bolso arranca estallada, a tope, llenísima, será muy complicado arrastrarla por todo el viaje; nos impide maniobrar y nos quita la posibilidad de comprarnos cosas; claro, sí nos gusta este lado de viajar. Sino, simplemente no tendrás este inconveniente, pero podés aprovechar los tips para optimizar tu espacio y viajar ligero!
También quisiera contarles que me he pasado más de un mes armando milimétricamente mi valija, empaquetando, viendo videos de cómo optimizar centrímetros dentro de una valija... y en el primer aeropuerto al que llegué (creo que era Barajas, en Madrid), me hicieron un "control aleatorio.....", y me sacaron todo, TODO, de la valija; revolvieron, pasaron los aparatitos detectores de droga, y me devolvieron en 5 minutos o que yo había tardado un mes en organizar: un revoltijo, un festival, que era mi otrora tan armada, pensada, y craneada valija. Me quise morir. Nunca más calcé las cosas tan prolijamente en el equipaje, a tener en cuenta los controles de aeropuerto....

Segunda regla y errores comunes: No necesitamos al viajar, lo mismo que para estar en casa.
- Creer que usamos lo mismo que cuando estamos en casa, llevarnos la misma cantidad de cosas, es un error. Sencillamente, porque no estamos en casa, sino que necesitamos un "kit" para sobrevivir fuera de ella
- Intentar mantener un orden, o manejarse igual que en casa. Viajar es desordenarse un poco, ¿No?

Mi propuesta es la siguiente: Dividir las cosas en: Imprescindibles/sustituibles.
Es decir, existen elementos que pueden comprarse donde uno esté, y otros que inexorablemente tendrán que viajar con nosotros desde el día uno.
Yo considero Imprescindibles:
- Una muda de ropa 4 estaciones: ¿Y eso? Siempre depende mucho donde vayas, no es lo mismo el Caribe que Noruega, pero me he sorprendido con el paso de los viajes, de necesitar una malla donde hacía frío, o un abrigo donde hacía calor. Por eso, la muda de ropa "4 estaciones" consiste en, básicamente lo que yo llamo el estilo "cebolla": Elijo ropa cómoda que, si hace frío, puedo ir poniéndome una prenda sobre otra, ejemplo:
- Pantalones desmontables: Nos ahorra el short y el largo.Preferentemente, con bolsillos :)
- Remeras, camiseta/buzo, campera de abrigo impermeable. Todo se puede ir sumando en caso de refrescar o de hacer espacio en la valija.... les confieso que he pasado calor, mucho, tratando de ponerme ropa encima para hacer lugar en la valija......... 😂😂😂😂
- Imprescindibles un traje de baño, unas ojotas, una toalla. Los llevé hasta Islandia, y entre el hielo descubrí unas termas; uno nunca sabe.
El estilo siempre dependerá de cada viajero; quiero decir, más menos combinaciones de ropa, más menos pares de zapatillas; yo intento siempre llevar ropa no muy clarita, que no se ensucie rápido y que sea de secado fácil. Por supuesto si uno está en un hotel con laundry service all inclusive, éstos son detalles pocos relevantes, jeje. Chicas... calzado cómodo, multiuso, a la larga siempre fue, es, y será, la mejor opción.
¿Qué considero yo sustituible o no imprescindible? Aquéllas cosas que podemos conseguir en destino, siendo un error "abastecernos" al partir. Me lo enseñó la práctica. Obviamente hay cuestiones de higiene y cuidado personal, medicamentos, etc., que responden a las necesidad de cada viajero... pero todo, todo se consigue, a menos que vayamos a acampar al desierto... y probablemente, habrá una proveeduría cerca 😆


Tercera regla: ¡No te confíes! En los viajes sobre todo largos, arrear el equipaje puede ser de terror. Hay factores que por la emoción del viaje, no solemos tener en cuenta. Si te vas de mochilero, o vas a cambiar de países, y además de los aviones, vas a usar los transportes públicos... ¡Cuidado! Mucho equipaje puede ser un incordio. El calor, la gente, las horas pico... los trenes, los subtes o metros, los buses... recordá siempre, -como premisa-, que vos estás de vacaciones, pero el mundo tal vez no. Y si tenés muchas valijas o bolsos, meterte en los transportes públicos puede ser una mala idea y además, despertar todas las suspicacias de que sos un turista... también por motivos de seguridad, es mejor siempre pasar desapercibido. 
¿Un taxi? Sí, siempre hay para todos los bolsillos, claramente. No olvidarse que los taxis o coches con conductor privado, son siempre más onerosos que los demás transportes y en algunos lugares (podríamos citar India, Tailanda, en general, todo el sudeste Asiático), lo taxistas tienen la mala costumbre de llevarte a "pasear". En general y basándome en mis experiencias por aquéllos lugares, además de negociar precios, la conducción temeraria, y vigilar que no te paseen... ir muy cargados puede empeorar el panorama.
¿Alquilar un auto? Una de mis opciones preferidas, viajando de a dos. Si te gusta manejar, y apreciar los paisajes... Si sos de los materos que se pueden recorrer la Puna, los Alpes, y hasta Sri Lanka en auto... ¡Ojo! El auto te da la falsa sensación de comodidad, en cuanto a equipaje. Tener el auto dos semanas, 10 días, una semana, 5 días... ir tirando todo "para atrás"... Comprar cosas, desacomodar.... el día de la partida, de entregar el auto y meter todo en la valija... ese día te puede arruinar las vacaciones jejeje... Sé de lo que les hablo: 

De los creadores de "Vecinos por el mundo"
llegan
"el que acomoda" 
&
"la que desordena"
Serbia (2019)

Vietnam (2018)

Conclusión: A no confiarse que el baúl del auto no es nuestra valija!!!

Cuarta regla: Los costos.
Las aerolíneas low cost que han proliferado en los últimos años, principalmente en Europa y también en Asia, han hecho esta especie de culto de "viajar más por menos"; es decir, viajar con pocas cosas, en un intento de convertir a los pequeños aviones en buses con alas; para aterrizar, barrer, y volver a despegar. Este boom llegó también a nuestro país, -aunque breve y mal implementado-, y a muchos nos permitió volar por nuestra amada Argentina a precios irrisorios.
Este sistema sigue muy vigente en Europa, Asía, y lo vi también en Estados Unidos. Sale más caro llevar una valija que el viaje en sí mismo. Aerolíneas como Ryanair, EasyJet, Volotea... siguen caracterizándose por mantener estos valores y éstas política He tomado personalmente vuelos a 5 euros, en más de una ocasión, y llevar una valija adicional o un equipaje un poquito más grande que un carry on, sale una fortuna. Incluso más del doble de lo que hemos pagado el asiento.
Con el correr de los años he visto como han ido restringiendo este equipaje, a nivel general, desde una valija estándar (las llamadas carry on, de 55 de alto x 35 de largo y x 25 cm de ancho), hasta limitarlo a un bolso de mano mochila, e incluso, nada! Con lo cual viajar ligero también se traduce en poder viajar barato. En general, te dejan viajar con algo, ya se que quepa debajo del asiento, un bolso o cartera, o pagando más, un carry, o ya sino facturando una valija adicional. Muchas veces, como dije, duplica o triplica el costo del asiento... Seamos realistas; es imposible viajar sin nada. Necesitamos acarrear un mínimo de cosas. Pero el tip se suma a los anteriores: cuanto menos cosas, más barato resulta. Y en un viaje largo, o para aquéllos que "cazan" oportunidades según las ofertas que haya, el llevar pocas cosas puede ser un ahorro concreto y un plan a considerar.

Quinta regla... Salir de la zona de confort. 
Quiero decir, cuando uno se va de su casa de viaje, de vacaciones, a donde sea y con quien sea, -en mi humilde opinión-,  nos vamos para cambiar. No vamos a vivir igual que el resto del año, que en nuestras casas... dormiremos en lugares más o menos lindos, según el viajero, destino, y tipo de viaje, pero definitivamente, dormiremos en un lugar ajeno, diferente a nuestro hogar. Andaremos por caminos nuevos, tal vez exóticos, quizás parecidos a nuestra ciudad; pero sin lugar a dudas, será un lugar nuevo. Las comidas, los aromas, la gente... todo es una nueva experiencia para los sentidos. ¿Y qué mejor que viajar ligero, probarse, relajarse con lo justo y necesario? Uno a veces es presa de accesorios, moda, objetos tan innecesarios pero que nos dan la sensación breve de felicidad y completitud... yo lo asumo, soy consumidora de todas aquéllas cosas; y sin embargo, de manera casi inconsciente, aprendí a viajar con casi nada. Sabiendo que si algo me olvidé, se consigue, si algo necesito, lo buscaré... si algo me gusta mucho... me lo llevo.... después de todo... son VACACIONES!



Hasta la próxima! Feliz Año!!!
Por muchos más viajes....

Aldana. -

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