Hola a todos! Bienvendos a mi blog.
Hoy las redes sociales nos esclavizan un poco, estamos presos de los likes, de ganar seguidores, de sacar una foto nueva, original. Admitámoslo. Muchas veces nos ocupamos de sacar una buena foto, antes de apreciar dónde estamos, con quién, o cuánto nos costó llegar hasta ahí.
Quiero aclarar en primer lugar, para los futuros lectores, que en cada crítica, en general, me incluyo, dentro del común de los viajeros/bloggeros/youtubbers, etc. De ninguna manera generalizo, y de ninguna manera me voy a diferenciar ya que muchas cosas que voy a objetar en este blog las hice/hago/sigo haciendo...
Una de las cosas que más me sorprenden cuando leo sobre viajes, justamente, es cuando veo fotos "marketineras", o en poses o lugares emblemáticos (ej. pinchándose un dedo con las Pirámides de Egipto, sosteniendo la Torre de Pisa... adjunto mi "foto sonsa"), y lo primero que se me viene a la mente es: ¿Conocerán su propio país?
Torre de Pisa, Italia. Ésta soy yo :)
No quiero decir con esto que sea un pre-requisito, o bien, que sea condición para salir al mundo. Puede no interesarte. Puede no vender tanto como una foto en la Torre Eiffel, o en la Ocean Drive de Miami.
Pero quisiera diferenciar al viajero, del turista, dentro de una humilde opinión: Turista es aquél que viaja por placer, buscando confort y relax. Lo cual está PERFECTO. Pero ser Viajero, para mí, es trasladarte con motivos que no tengan tanto que ver con el placer; o mejor dicho, trasladar ese placer hacia otros aspectos tal vez menos lujosos o placenteros: el placer de descubrir, el placer de conocer, el placer de lo desconocido... Aunque ello traiga aparejado menos confort y menos comodidades que las que tal vez tengamos en casa, ¿Me explico? Por ejemplo, dormir en aeropuertos, trenes, etc. (Si lo sabré!)
Ser viajero, es para mí, dimensionar lo enorme del mundo, entender la inmensidad y tratar de abordarla lo máximo posible, pero a la vez, en el más mínimo detalle. Conocer, entender, respetar, no juzgar, observar. Ser cauto, pero atrevido a la vez. Tomar decisiones. Subir a un avión, bajarse. Caminar, preguntar, aunque no entiendas el idioma. Morir de calor, de frío, y recordarlo como estoy haciendo ahora, con una sonrisa.
Eso para mí, es ser viajero, es esa sensación de que nunca es suficiente. Para ello hay un término, muy conocido, que me apasiona, y se hizo muy comercial en los últimos años: "Wanderlust". ¿Qué es y qué significa? Viene del idioma alemán, y se divide en "wandern" y en "Lust", que significan "caminar" y "pasión", respectivamente. Luego este término fue evolucionando hasta entenderlo como "deambular por el mundo", como "pasión por los viajes", y hoy lo usamos para describir a ese gen, a ese síndrome del viajero, que se expresa en esa sensación irrefrenable, inagotable, de querer conocer, y explorar el mundo. ¿Cómo lo vivo yo? Me obsesionan los lugares que aún no conozco, todos. Digo todos, porque no hay un sólo lugar al que no quiera ir. Después sacaré mis propias conclusiones, pero lo primero que siento, de manera efervescente, es: Sí, quiero ir. También me obsesionan los lugares a los que ya fui. Cuando, leo, o miro la tele. Y pasan noticias de lugares donde estuve. Dios, muero, muero de emoción. Y empiezo a pensar en volver. Y nunca me importaron las condiciones (qué comer, donde dormir, etc). Necesito ir, y punto. Necesito estar ahí. Eso es, para mí, "wanderlust".
Volvamos al punto. Yo soy Argentina. Una orgullosa Argentina. Y como les conté, conozco 70 países que ya iré describiendo y de los cuales tengo favoritos y no tanto, experiencias buenas y no tan buenas, etc., etc., etc.
Pero primero y principal: Me ocupé de conocer todo mi país. Entiendo y defiendo mi cultura, conozco la puna y conozco la pampa; conozco las 23 provincias que conforman mi país, sus maravillas y encantos naturales; las inclemencias del clima, la bondad de su gente, la playa, la nieve, las montañas, las cataratas, los glaciares. Antes de salir al mundo, y volviendo al concepto de ser viajero, de conocer, entender, y poderte hablar de viajes y turismo, quisiera volver a decir que YO SÍ QUIERO A MI PAÍS.
Por lo tanto, y como primera entrada turística a este blog, un breve repaso por las maravillas que constituyen La República Argentina y las razones por las cuáles deberías conocerlas (seleccionadas según mi criterio):
1. Cataratas de Iguazú, Misiones: Declarada maravilla del mundo natural, realmente lo es. El parque se divide del lago argentino, y del lado brasilero. Son majestuosas, imponentes, muy difícil de catalogar con palabras: debería hacer un post sobre cada uno de estos lugares en particular... lo voy a pensar.🤓 Esta foto es de la Garganta del Diablo, la zona más alta y más caudalosa de nuestro lado argentino, para apreciarlas en todo su esplendor.
2.Glaciar Perito Moreno, Santa Cruz: La inmensidad en su máxima expresión. La segunda vez que fui, lo caminé. Es tan blanco que parece celeste y tan frío que no lo sentís. Un lugar increíble.Caminar con esos pinchos costó bastante, pero la experiencia dura toda la vida. El parque nacional tiene muchos senderos, y hay muchas excursiones que van desde un catamarán para bordear las paredes laterales del glaciar (lo hice la primera vez que fui), y ésta, que te permite caminarlo.
3. Cerro de los siete colores, Jujuy: De mis lugares favoritos, me atrevería a decir, del mundo. Donde el tiempo se detiene, donde los colores son reales, intensos, y salvajes. Lugares como pueden ver en la foto debajo, increíbles. No sé cómo la Quebrada de Humahuaca no es una maravilla del mundo mundial!! Purmamarca, Tilcara, Humahuaca, la Quiaca, son te-so-ros de nuestro país que son visitados por turistas de todo el mundo. Es un viaje al pasaso, a la tierra de cactus y las llamas. Fui varias, varias veces, y no veo la hora de volver.
Serranías del Hornocal
4. Península Valdés, Chubut: Es un lugar espectacular, toda la península, lleno de fauna autóctona, ballenas, pingüinos, lobos marinos, etc. Es una gran área protegida, y en Puerto Pirámides se puede acampar; cosa que hice tres veces de las cuatro que fui, y no me canso. Sus acantilados al sol del atardecer es una imagen que perdura sólidamente en la memoria de quienes lo visitan. Y si tenés la suerte de embarcarte a ver la ballena franca austral... cuando hace mover tu embarcación, es un antes y un después en tu vida :)
5. Cafayate, Salta: Otro de mis caminos favoritos. Las formas caprichosas de las rocas, te divierten y te llenan la vista en este camino sinuoso sin desperdicio: El monje, el sapo, el anfiteatro, son sólo algunos de ellos. El lugar de la foto se llama la Garganta del diablo, una apertura natural de la roca a la que se puede acceder desde la ruta, y que vale la pena visitar.
6. Ruinas de los Quilmes, Tucumán: Perlas de nuestra cultura. Estas ruinas son un mausoleo en el corazón de los Valles Calchaquíes, y son los restos del mayor asentamiento precolombino que tenemos en el país. Suelen verse muchos mochileros extranjeros visitando este lugar.
7. Valle de la Luna, San Juan: Tierra de fósiles y dinosaurios. La primera vez que fui al Parque Provincial Ischigualasto (más conocido como Valle de la Luna), tenía 14 años. La última vez que fui, con una amiga, tenía 30. No pude evitar lamentar la erosión propia de la piedra, algunas formaciones que ya no están, y los paseos cada vez más cortos que te ofrecen, para proteger el área. Así y todo, es un lugar con piedras y formaciones de hace millones de años; donde se han encontrado fósiles de dinosaurios, donde se pueden apreciar plantas fosilizadas, y mucho más. Es un viaje a la historia de la tierra.
8. Parque Nacional Talampaya, La Rioja: Frente al Valle de la Luna, pero ya en la provincia riojana, nos encontramos esta inmensidad: Talampaya. Estas paredes rojizas, enormes, altísimas, imposibles de olvidar. También encontramos en este cañón, ciertos vestigios de pinturas rupestres, llamadas petroglífos.
9. Ushuaia, Tierra del Fuego: El fin del mundo... nuestro. Ushuaia, capital de la Provincia de Tierra del Fuego, un lugar que todo argentino debería pisar al menos una vez en su vida. Yo fui dos veces. Una en verano, en enero, en auto, y nunca olvidaré cómo a las once y media de la noche, todavía era de día. Y la última, en agosto... nunca olvidaré la forma de nevar, el faro, el cerro castor, las calles... Ushuaia es imposible de describir, hay que verla.
10. Bariloche, Río Negro: Tengo varios favoritos en Río Negro, tanto del lado cordillerano como costero (Las Grutas es para mí la mejor playa del país). Tengo que hacer justicia y nombrar a Bariloche, como centro neurálgico de muchas actividades, turismo vario, esquí, estudiantes, extranjeros. Etc. Nadie duda de lo convocante a nivel mundial que reviste la Ciudad de Bariloche. Sus bosques de arrayanes, el cerro Catedral, el Nahuel Huapi, los 7 lagos, sus chocolates... podría hablar toda la vida de Bariloche, pero me quedo con la foto de su famoso Centro Cívico.
11. Reloj Cucú, Carlos Paz, Córdoba: Lugares emblemáticos de nuestro país, alegres, convocantes, populares, familiares. Carlos Paz siempre fue eso para mí, un remando no tan lejos de Buenos Aires, con sierras, y un clima que invita a quedarse unos días. El cucú es un reloj histórico cuyo pajarito sigue saliendo a las 12 en punto y la gente se reúne, a aplaudirlo o a sacarle fotos.
12. Monumento a la Bandera, Santa Fe: Hablando de lugares emblemáticos, éste sin duda es uno de ellos, solemne, donde también, todos deberíamos ir al menos una vez. El monumento tiene una suerte de museo/mausoleo en su interior, que me fascinó de chica: tiene la bandera de los países centroamericanos, sus flores nacionales, y su himno, si mal no recuerdo. Una visita ideal para llevar a los chicos. Cerca, está la costa.
13. Parque Nacional Río Pilcomayo, Formosa: Lugares desconocidos. No son famosos, la gente no los conoce. Lugares muy, muy dignos de conocerse y saber que Formosa tiene humedales, bañados, pantanos. Recientemente se hizo "Conocido" el Bañado La Estrella, por salir en 2019 como maravilla natural Argentina. Todavía recuerdo cuando fuimos en auto con mi familia, el agua desbordaba por el camino de la ruta, se confundía todo agua, y creías que inevitablemente te ibas a empantanar para siempre jajaja.
15. Bahía Manzano, Villa La Angostura, Neuquén: Hace pocos años volví a Villa La Angostura, y pese a que se volvió un lugar muy chic y comercial, todavía conserva algunos espectáculos como éste: Bahía Manzano, estas aguas turquesas por momentos, y verdes agua por otros. Remansos sin igual de la Patagonia Argentina.
16. Parque Nacional Aconcagua, Mendoza: Otra maravilla de nuestra patagonia, el Aconcagua. No sólo es famoso por su altura y por ser la cima más alta de América y más alta del mundo después de los Himalayas en Asia, todo el parque, todo ese granizado de montañas y nieve, es un espectáculo que hay que tomarse el trabajo de ir a ver, especialmente en auto si se puede, y si la nieve no bloquea los caminos, y lo permite.
No quiero dejar de nombrar otros lugares emblemáticos de nuestro país:
- El Parque Nacional el Palmar,
- las termas de Río Hondo en Santiago del Estero,
- los Esteros de Iberá en Corrientes,
- las termas de Fiambalá en Catamarca;
- el Parque Lihué Calel en la Pampa con sus cielos rosas,
- las playas del sur de Buenos Aires, como Monte Hermoso,
- Merlo y Sierra de las Quijadas en San Luis
- Isla del Cerrito, Chaco
Y muchos otros. Dios, qué generoso es nuestro país.
De todos ellos tengo fotos (no a mano) y anécdotas. Veré si más adelante hago otro post sobre Argentina; intentaré no marearme con todas las cosas que tengo pensado escribir; una de las razones por las cuales me demoré tanto en este blog; por querer abarcarlo todo de una sola vez 😂
Por último, si me preguntan, ¿Tengo algún favorito? Chan! Imposible. Son todos lugares tan únicos que me cuesta elegir. Puedo elegir entre países, pero no entre mi país. ¿Por qué será? 💗 Pero tengo un podio, más o menos invariable:
1. Jujuy
2. Cataratas
3. Calafate
¿Vos tenés tus preferidos?
Hasta la próxima!!












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